El Minero Sombra y la Sala Oculta
Una descarga demasiado buena para ser verdad, una nave sobrecargada y un rúter que no tiene la culpa de nada. ¡Lee la historia y prueba los retos de seguridad!
Historia interactiva y juegos
Transcripción legible
La Nave Burbuja avanzaba a paso de tortuga por la ruta de estrellas de neón, como si alguien hubiera dejado puesto el freno de mano.
Si es que una nave espacial tuviera freno de mano.
El mapa de navegación se quedó bloqueado. Los hologramas se deshicieron. Los ventiladores rugían como si intentaran despegar sin permiso.
Lili tocó la pantalla de su tableta por tercera vez.
—Estupendo. Ahora hasta el círculo de carga se ha quedado colgado.
Miki se inclinó sobre la consola principal.
—El procesador está al noventa y nueve por ciento.
—¿Haciendo qué? Solo he abierto una ventana. Y hasta ella se ha arrepentido.
—Exacto. Casi no hay nada abierto, pero prácticamente toda la capacidad de procesamiento está ocupada.
La nave crujió suavemente. Durante dos segundos, la flecha de navegación se convirtió en una tostadora.
Miki se volvió despacio hacia Lili.
—¿Has descargado algo últimamente?
De pronto, Lili encontró interesantísima la esquina de su tableta.
—Depende de qué entiendas por «últimamente».
—¿Anoche?
—Entonces sí.
Hubo una pequeña pausa.
—Quería probar aquel editor de vídeo. El de los efectos de luz tan buenos. La versión oficial era cara, pero encontré otra web.
—¿Qué clase de web?
—Botón verde enorme. «Cien por cien limpio. Versión completa pirateada».
Miki levantó una ceja.
—¿Lo ejecutaste?
—Sí. Pero no se abrió nada. Pensé que el archivo estaba estropeado.
Ciber-Huba bajó de la estación del techo. Filas de datos rojos parpadearon ante los ojos del búho tecnológico.
—Por desgracia, el archivo no estaba tan inactivo como parecía.
En la pared principal apareció un mapa del sistema de la nave.
En el centro, una figura negra parecida a una araña se agarraba a las conexiones luminosas. Sus patitas se movían sin descanso. Con cada movimiento se apagaba otra barra de energía.
Lili se acercó.
—¿Eso estaba ahí antes?
—No —respondió Huba—. Llegó con el programa que descargaste. He encontrado malware, es decir, software malicioso. Una parte está utilizando sin permiso la capacidad de procesamiento de la nave.
Sobre la araña apareció un nombre:
MINERO SOMBRA
—¿Un minero? —preguntó Miki—. ¿Dónde tiene el pico?
—Nuestro procesador es su pico —dijo Huba—. Le hace realizar cálculos que benefician a otra persona. Nosotros ponemos la electricidad, el tiempo de procesamiento y la nave recalentada.
Lili miró los ventiladores que seguían rugiendo.
—O sea, he conseguido un programa gratis que pone mi ordenador a trabajar para otro.
—La promesa del editor de vídeo era el envoltorio —dijo Huba—. También ejecutaste el programa oculto. Por eso a este tipo de malware engañoso lo llamamos troyano.
En un extremo del mapa apareció una puerta estrecha.
No figuraba en el plano original.
Por ella se filtraba una luz tenue.
SALA OCULTA — CONEXIÓN EXTERNA ACTIVA
Miki miró la cámara de la consola. Su pequeño indicador estaba encendido.
—Huba… no estamos en una videollamada.
El búho revisó el registro de accesos.
—También veo un acceso no autorizado a la cámara. El malware ha abierto una puerta trasera: desde fuera podrían acceder a algunas partes del sistema.
A Lili se le hizo un nudo en el estómago.
—¿Podrían vernos?
—Es posible. Vamos a cortar la conexión.
—¡Voy a destrozar el rúter!
—De momento, el rúter es inocente —dijo Huba—. Basta con desconectar.
Miki desactivó la conexión de red externa. Por si acaso, también desenchufó el cable de red.
En el mapa se apagó la línea luminosa que salía de la Sala Oculta.
Los ventiladores siguieron rugiendo.
—Sigue trabajando —dijo Lili.
—La conexión se ha cortado, pero eso no elimina el malware —explicó Huba—. Ahora podemos ocuparnos de él con más calma.
Lili se sentó.
—Lo he metido yo.
Huba se posó en la consola, a su lado.
—Te han engañado. Y ahora has contado lo que pasó. Eso nos ayuda a encontrar el problema.
—¿Qué hacemos después?
—De momento, no usamos este ordenador para iniciar sesión, comprar ni enviar mensajes. No introducimos nuevas contraseñas. Y tampoco descargamos otro «limpiador milagroso» desconocido.
Miki ya estaba acercando la mano al buscador. Se detuvo.
—Vale. Esa ronda nos la saltamos.
Huba puso en marcha la herramienta de seguridad de confianza del sistema. El análisis encontró varios componentes sospechosos y los puso en cuarentena.
Una a una, las patas del Minero Sombra soltaron las conexiones.
Lili observó cómo bajaba la carga del procesador.
—¿Ya está?
—Seguimos comprobando —dijo Huba—. Ni siquiera después de un análisis satisfactorio prometemos que todo va bien sin revisarlo. Si no podemos estar seguros de haber eliminado la infección, puede hacer falta ayuda especializada e incluso reinstalar el sistema.
Esta vez, las comprobaciones posteriores no encontraron más malware. También se instalaron las actualizaciones del sistema.
Poco a poco, la nave recuperó su ritmo habitual.
Mientras tanto, Miki sacó otro dispositivo de confianza. Con Huba revisaron los accesos a las cuentas importantes, cerraron las sesiones sospechosas y cambiaron las contraseñas que podían haber quedado expuestas. Donde fue posible, también activaron la verificación en dos pasos.
—¿Por qué no las cambiamos en este? —preguntó Lili.
—Porque mientras no sepamos si un ordenador está limpio, tampoco le confiamos la contraseña nueva —respondió Huba.
Por último, Lili sacó una diminuta tapa para la cámara.
Miki sonrió.
—Hora de aplicar la regla CSC.
—¿Eso qué es?
—Cinturón de Seguridad para la Cámara.
Lili levantó la pequeña tapa deslizante.
—Esto es, como mucho, un cinturón en prácticas.
En una esquina del ojo de Huba parpadeó una luz que parecía una sonrisa.
—Tapa la cámara. Pero no silencia el micrófono ni elimina el malware. Es un complemento útil, no un escudo completo.
—Entendido —dijo Lili—. Una pegatina no me va a dar un diploma en administración de sistemas.
En la consola principal volvió a verse claramente la ruta de estrellas. Incluso la flecha de navegación volvió a ser una flecha.
Desde el dispositivo limpio, Lili abrió la web oficial del editor de vídeo. Había una versión de prueba. También encontraron una alternativa realmente gratuita en la web oficial de su desarrollador.
—Así que el problema no era que fuese «gratis» —dijo.
—Sino confiar en la promesa de una web desconocida —respondió Huba—. Un botón verde enorme no es un certificado de seguridad.
Miki se recostó.
—Qué pena. Era muy verde.
Lili miró una vez más el lugar donde había estado el Minero Sombra.
—La próxima vez comprobaré primero de dónde sale el programa. El código pirateado sale demasiado caro.
La Nave Burbuja aceleró con suavidad.
Y el rúter salió de la aventura sin un rasguño.
Guía docente
Guía docente y soluciones · InfoGalaxis
INFOGALAXIS · MOD_06 · 12–16
El Minero Sombra y la Sala Oculta
Guía docente y soluciones
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Edades: 12–16 años. Duración: 35–40 minutos. Objetivos: reconocer descargas engañosas; distinguir síntomas de pruebas; pedir ayuda con calma y comprender los límites de las medidas de protección.
Sesión: 10 minutos de historia/cómic; 10 de radar y decisiones; 5 de secuencia; 10–15 de ficha y conversación.
No pidas archivos sospechosos, datos de cuentas ni contraseñas. No muestres descargas desde webs peligrosas. Reparar un equipo real no es una actividad del alumnado.
Ficha 1: lentitud, calor, ventiladores ruidosos, carga alta del procesador; puede haber otras causas y hace falta comprobarlo.
2: la afirmación de una web no es una verificación independiente. 3: desconectar limita el contacto externo; el programa puede permanecer en el equipo.
4: desconectar → ayuda y análisis/recuperación fiables → proteger cuentas desde otro dispositivo de confianza → comprobar, actualizar y elegir fuentes fiables. En la práctica algunos pasos pueden solaparse.
5: bloquea la imagen de la cámara; no silencia el micrófono ni elimina malware. 6: otro dispositivo de confianza, en la web oficial de la cuenta. 7: por ejemplo, «Gracias por contarlo. Vamos a pedir ayuda».
Clave del radar (Correcto/Sospechoso): 1 Sospechoso; 2 Correcto; 3 Sospechoso; 4 Sospechoso; 5 Correcto; 6 Sospechoso; 7 Correcto; 8 Sospechoso. Se evalúa la afirmación, no se considera seguro cualquier programa gratuito.
Clave de decisiones: 1 B; 2 C; 3 A. Debatid por qué nadie debería sentir vergüenza al contar que ha hecho clic por error.
Guía para familias
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Pregunta con calma: «¿Qué prometía la web? ¿Qué ejecutaste? ¿Qué cambió después?». Refuerza que pida ayuda, en vez de culpar al menor.
Si sospecháis una infección, desconectad el equipo de la red, no introduzcáis nuevos datos de acceso en él y buscad ayuda técnica fiable. Si es un equipo escolar o laboral, avisad al personal informático responsable.
Usad herramientas de seguridad de confianza y una recuperación comprobada. Si quedan dudas, puede ser necesario reinstalar el sistema. No instaléis programas de reparación desconocidos de ventanas emergentes.
Desde otro dispositivo fiable, revisad los accesos a las cuentas importantes, cerrad sesiones sospechosas, cambiad contraseñas expuestas y activad la verificación en dos pasos donde sea posible.
Una tapa de cámara es un complemento: no silencia el micrófono ni limpia el equipo. La lentitud y el calor por sí solos no demuestran una infección.
Buscad juntos una prueba oficial o una alternativa gratuita de confianza. No todo programa gratuito es sospechoso: importan la fuente y los permisos solicitados.
Pregunta familiar: «¿Qué podría decir yo para que te atrevieras a contarme enseguida que algo ha salido mal?»
Ficha de actividades
Ficha de actividades · InfoGalaxis
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Ficha de actividades
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1. Nombra dos señales de alerta en la nave. ¿Por qué no demuestran por sí solas que haya una infección?
2. ¿Por qué «100 % limpio» o un botón verde enorme no son certificados de seguridad?
3. ¿Qué diferencia hay entre desconectar la red y eliminar el malware?
4. Escribe los cuatro pasos de recuperación del juego.
5. ¿Qué protege una tapa de cámara y qué no hace?
6. ¿Desde dónde cambiarías una contraseña expuesta? ¡No escribas aquí una contraseña real!
7. Escribe una frase de apoyo para Lili sin culparla.